
Conocer nuestro cuerpo y reconocerlo en su movimiento, reconocernos a nosotros mismos a través de un movimiento auto consciente. Abrir la consciencia a una nueva forma de sentir quienes somos desde la perspectiva de elegir hacer o no hacer. Estas múltiples miradas posicionan al movimiento como señal fundamental de estar vivos; de tener la maravilla de atravesar un estado de permanente transformación.
Feldenkrais aborda las diversas conexiones con uno mismo, desde la mirada interna y la proyección a lo que nos rodea. Propone otras sensibilidades de percibir, desplegar y descubrir que somos mucho más de lo que creemos ser. Propone inaugurar un movimiento sin juicio, exigencia, ni mandato. Donde desplegarnos con la primera curiosidad y exploración de la infancia, para así encontrar que la vida no se limita a lo que llevamos impreso sino a los nuevos matices de la habilidad y el reconocimiento.
En las sesiones de Feldenkrais no solo se trabaja con el movimiento consciente, sino que se usa el movimiento como un medio para expandir la conciencia en todos los procesos: el movimiento está presente en todas las funciones (cognitivas, de respuestas emocionales, en las acciones complejas,…). Partiendo de esta idea podemos pensar que al mejorar el proceso del movimiento es posible mejorar el resto de áreas del sistema.
Cuando hay una mala modulación, aparecen en el cuerpo partes muy tensas mientras otras están olvidadas y hay una falta de coherencia interna. A través de las sesiones de Feldenkrais se comienzan a descubrir los caminos para activar esta modulación, y entonces los movimientos que al principio parecen imposibles de hacer, comienzan a ser posibles… el movimiento que antes era difícil ahora es fácil y el que es fácil llega a ser fluido, elegante y coordinado…. entonces los alumn@s comienzan a beneficiarse de cierta relajación de sus patrones más rígidos, llegan a administrar mejor sus movimientos parásitos, diluyendo las resistencias innecesarias del organismo.
Es así como al mejorar el movimiento se alcanza a mejorar el área cognitiva, la modulación y respuesta emocional, la percepción y capacidad de auto observación.
La experiencia como puente de la conciencia… ¿Puedo observar mi realidad?¿Qué observas cuándo buscas opciones?
Llamamos auto imagen a la representación que cada persona tiene de su cuerpo dentro del cerebro. El Método Feldenkrais trabaja con la capacidad de gestionar la propia auto imagen, aumentando los mapas internos (sensoriales y motores). Al aprender a escucharse con tanta atención las personas comienzan a ser cada vez más precisas en sus respuestas y esto tiene una influencia muy positiva en ellas: comienzan a atreverse a hacer cosas que antes no podían hacer, aprenden a hacer cosas nuevas, aparece una sensación de «rejuvenecimiento», se comienza a ser más flexible en todas las situaciones, y a la vez se habita una mayor consciencia en los procesos de la vida (poder observarse y sentirse de forma diferente).
Todo esto hace que vaya apareciendo una sensación de bienestar recurrente en el organismo, aparece cierta alegría al renovar los patrones de movimiento, y mejorar las capacidades y habilidades.
«Mi propósito es devolver a cada persona su dignidad humana.»
Moshe Feldenkrais
