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Moverse libremente

Estilo de vida, salud

Vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir

«Creo que vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir.
Nuestra cultura nos involucra el miedo a perder el tiempo,
pero la paradoja es que la aceleración nos hace desperdiciar la vida.»
«Hoy todo el mundo sufre la ENFERMEDAD DEL TIEMPO: la creencia obsesiva de que el tiempo se aleja y debes pedalear cada vez más rápido»
«La velocidad es una manera de no enfrentarse a lo que le pasa a tu cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes…
Viajamos constantemente por el carril rápido, cargados de emociones, de adrenalina, de estímulos, y eso hace que no tengamos nunca el tiempo y la tranquilidad que necesitamos para reflexionar y preguntarnos qué es lo realmente importante.»
«La lentitud nos permite ser más creativos en el trabajo, tener más salud y poder conectarnos con el placer y los otros.»
«A menudo, TRABAJAR MENOS significa trabajar mejor. Pero más allá del gran debate sobre la productividad se encuentra la pregunta probablemente más importante de todas:
¿PARA QUÉ ES LA VIDA?«
«Hay que plantearse muy seriamente A QUÉ DEDICAMOS NUESTRO TIEMPO. Nadie en su lecho de muerte piensa: «Ojalá que hubiera pasado más tiempo en la oficina o viendo la tela», y, sin embargo, son las cosas que más tiempo consumen en la vida de la gente.»

Elogio de la lentitud de Carl Honoré

Nos prometieron que la tecnología trabajaría por nosotros y que seríamos más felices, pero hay estadísticas que demuestran que trabajamos 200 horas más al año que en 1970 y la insatisfacción vital y la velocidad definen nuestro tiempo.

Carl Honore, el gurú anti-prisa y autor del éxito mundial «Elogio de la lentitud«, nos ofrece en su libro y en esta entrevista una excelente radiografía de los males de nuestra sociedad y el remedio para sanarla: la FILOSOFÍA SLOW, simplemente reducir la marcha y buscar el tiempo justo para cada cosa.

Lo mismo que defendemos el decrecimiento económico porque el nivel de consumo actual es insostenible en un planeta finito y sólo genera injusticias y degradación del medio ambiente, debemos aplicar los mismos principios en las personas. DECRECER EL RITMO DE VIDA para no degradarmos nosotros mismos.

La hiperactividad actual nos lleva a vivir por inercia, dedicando toda nuestra energía a metas externas que se oxidan con el paso del tiempo y olvidando las cosas importantes de la vida.

Somos esclavos de los horarios, del ruido, del consumo, de la hipoteca y de lo que se espera de nosotros, y eso equivale simplemente a sobrevivir pero no a vivir consciente y responsablemente.

Leer a Honoré y su elogio de la lentitud es como respirar aire fresco.

Su filosofía actualiza los conceptos clásicos de cualquier tradición espiritual sobre la importancia del ser en vez del tener y del aquí y ahora, pero él, además, tiene el mérito de haber popularizado y teorizado con rigor sobre la vida slow y la LENTITUD que se consideraban «cosas de vagos».

Elogio de la lentitud es una denuncia de la cultura de la prisa.

Carl Honoré denuncia en «Elogio de la lentitud» la cultura de la prisa y sus consecuencias, la falta de paciencia, la hiperestimulación, la superficialidad, la multitarea («abarcar mucho y apretar poco»), y defiende la lentitud, saborear los momentos y sobre todo, priorizar en la vida. 

Entrevista a Carl Honoré, autor de «Elogio de la lentitud»

Y las críticas y propuestas de Carl Honoré se sintetizan muy bien en esta entrevista de La Contra de la Vanguardia del 6-2-2005 titulada «Hemos perdido la capacidad de esperar«:

Tengo 37 años. Nací en Edimburgo, vivo en Londres y fui criado en Canadá. Estoy casado y tengo dos hijos de seis y tres años. Soy licenciado en Historia Moderna. Ejerzo de periodista, he trabajado para ‘The Globe and Mauil’, ‘Nacional Post’, ‘The Guardian ’ y ‘The Economist’. Soy de centroizquierda. Creo que hay algo más allá del hombre y de la experiencia que tenemos en esta vida. Acabo de publicar en España ‘Elogio de la lentitud’ (RBA), que se ha traducido ya a 15 idiomas.

No es necesario que salgas de tu cuarto. Quédate sentado a tu mesa y escucha…»
«…No escuches siquiera, limítate a esperar. No esperes siquiera, permanece inmóvil y solitario. El mundo se te ofrecerá libremente para que lo desenmascares. No tiene elección. Girará arrobado a tus pies». Así expresó Franz Kafka lo que ya había dicho Platón, que la forma superior del ocio era permanecer inmóvil y receptivo al mundo.

¿Nada más lejos de nuestros conceptos actuales?
Estamos atrapados en la cultura de la prisa y de la falta de paciencia. Vivimos en un estado constante de hiperestimulación e hiperactividad que nos resta capacidad de gozo, de disfrutar de la vida, de acceder al placer que uno puede hallar en su trabajo, en las relaciones humanas o en la comida.

Entonces, ¿nos hemos quedado sin placeres cotidianos?
Somos muy superficiales, no profundizamos en esas cosas, si no le aseguro que cada mediodía nos buscaríamos una agradable terraza en la que comer al sol o un restaurante que nos ofrezca nuestra comida casera preferida. Pero optamos por alimentarnos sin disfrutar ¡porque tenemos mucho trabajo! El consumo de drogas en las empresas estadounidenses ha aumentado un 70% desde 1998, estimulantes para rendir más y más.

¿Y cree entonces que la lentitud es la solución?
La lentitud nos devuelve una tranquilidad y un ritmo pausado que nos permite ser más creativos en el trabajo, tener más salud y poder conectarnos con el placer y con los otros. Hay que reaprender el arte de gozar si queremos ser felices.

«Quien se interesa exclusivamente por la búsqueda del bienestar mundano -decía Tocqueville – siempre tiene prisa, pues sólo «dispone de un tiempo limitado para asirlo y disfrutarlo».
Tratamos de amontonar tanto consumo y tantas experiencias como nos sea posible. No sólo deseamos una buena profesión, sino también seguir cursos de arte, ejercitarnos en el gimnasio, leer todos los libros de las listas de los más vendidos, salir a cenar con los amigos, ir al cine, comprar los adminículos de moda, tener una satisfactoria vida sexual…

¿Y le parece mal?
El resultado es una corrosiva desconexión entre lo que queremos de la vida y lo que, de una manera realista, podemos tener, lo cual alimenta la sensación de que nunca hay tiempo suficiente.

La rapidez, ¿produce rabia?
Es una de las consecuencias de vivir acelerado. La rabia flota en la atmósfera: rabia por la congestión de los aeropuertos, por las esperas, por las aglomeraciones en los centros de compras, por las relaciones personales, por la situación en el puesto de trabajo, por los tropiezos en las vacaciones. Todo objeto inanimado o ser viviente que se interpone en nuestro camino, que nos impide hacer exactamente lo que queremos hacer cuando lo queremos hacer, se convierte en nuestro enemigo. Hemos perdido la capacidad de esperar. La cultura de la gratificación instantánea es muy peligrosa.

¿Cuándo nació la enfermedad del tiempo?
El término lo acuñó un médico estadounidense en 1982, Larry Dossey, para denominar la creencia obsesiva de que el tiempo se aleja, no lo hay en suficiente cantidad, y debes pedalear cada vez más rápido para mantenerte a su ritmo. Hoy, todo el mundo sufre esa enfermedad.

La rapidez es dinero
Estamos pasando de un mundo donde el grande se comía al chico a otro donde el rápido se come al lento, dijo Klaus Schwab, presidente y fundador del Foro Económico Mundial. La importancia de la rapidez en la vida económica es infernal hoy día y eso no lo podemos cambiar, pero sin equilibrio no podremos sobrevivir mucho tiempo.

Sí, pero los rápidos son más productivos.
Los expertos coinciden en que el exceso de trabajo acaba por ser contraproducente. Según la Organización Internacional del Trabajo, los británicos pasan más tiempo en el trabajo que la mayoría de los europeos y, sin embargo, tienen una de las tasas de productividad por hora más bajas del continente. A menudo, TRABAJAR MENOS SIGNIFICA TRABAJAR MEJOR. Pero más allá del gran debate sobre la productividad se encuentra la pregunta probablemente más importante de todas: ¿para qué es la vida?

Algún día nos cansaremos de vivir en la oficina.
En un estudio reciente llevado a cabo por economistas en la Universidad de Warwick y el Dartmouuth College, el 70% de las personas encuestadas en 27 países expresó su deseo de un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida privada. Los directores de personal del mundo industrializado informan que los aspirantes jóvenes han empezado a formular preguntas que habrían sido impensables hace 10 o 15 a ños: » ¿Puedo salir de la oficina a una hora razonable por la tarde?»

Los grandes hombres siempre han dedicado tiempo a pensar en las musarañas.
Un reciente estudio de la NASA ha revelado que mantener los ojos cerrados durante 24 minutos obra maravillas en la atención y el rendimiento de un piloto. Y sí, muchos de los personajes históricos más vigorosos y triunfadores han sido inveterados partidarios de la siesta: John F. Kennedy, Thomas Edison, Napoleón Bonaparte, John Rockefeller, Johannes Brahms…

Pero los intelectuales y los pseudointelectuales de hoy día tienen respuestas inmediatas para todo.
En vez de pensar en profundidad, ahora gravitamos de manera instintiva hacia el sonido más cercano. Las mentes mediáticas a las que hoy escuchamos realizan análisis inmediatos de los
acontecimientos en el mismo momento en que se producen, y con frecuencia se equivocan, pero eso apenas importa: en el país de la velocidad, el hombre que tiene la respuesta inmediata es el rey. Pero ya Gandhi decía que en la vida hay algo más importante que incrementar su velocidad.

Puede que la rapidez sea nuestra manera de evadirnos.
La velocidad es una manera de no enfrentarse a lo que le pasa a tu cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes. La gente tiene miedo a abrazar la lentitud, existe un prejuicio muy arraigado. Lento es sinónimo de torpe, lerdo, perezoso. Pero creo que hay mucha gente en un brete, porque por un lado le parece obvio que debe cambiar su ritmo y, por el otro, la sociedad le manda un bombardeo de mensajes que aseveran que la velocidad es Dios.

¿Qué mundo se descubre con la lentitud?
Según mi experiencia hay un antes y un después. Creo que vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir. Nuestra cultura nos inculca el miedo a perder el tiempo, pero la paradoja es que la aceleración nos hace desperdiciar la vida. La mejor forma de aprovechar el tiempo no es hacer la máxima cantidad de cosas en el mínimo tiempo, sino buscar el ritmo adecuado a cada cosa. Hay que plantearse muy seriamente a qué dedicamos el tiempo. Nadie en su lecho de muerte piensa: «Ojalá que hubiera pasado más tiempo en la oficina o viendo la tele», y, sin embargo, son las cosas que más tiempo consumen en la vida de la gente.

¿Hemos pervertido el concepto de ocio?
La filosofía del trabajo la aplicamos en el ocio, que se vuelve una obligación, y caemos en la trampa de hacer demasiado. Hay que reintroducir la idea del juego tanto en el trabajo como en el ocio.

Los esquimales llaman a hacer el amor «reír juntos».
El sexo en nuestra sociedad está tan contagiado de la enfermedad de la prisa como todo lo demás, pero en este caso perdemos muchísimo. Disfrutar de una buena relación íntima va mucho más allá de la duración del orgasmo, significa darle otro nivel de profundidad; el vínculo psicológico o la comunicación espiritual es el mayor de los placeres, pero requiere tiempo antes, durante y después. Cada vez más gente en Estados Unidos decide, como el cantante Sting, aprender el sexo tántrico.

De las filosofías que explican el tiempo, ¿cuál prefiere?
Las tradiciones filosóficas para las que EL TIEMPO ES CÍCLICO, como la china, la hindú o la budista. Según estas culturas, el tiempo nos rodea, renovándose, como el aire que respiramos. Pero en la tradición occidental el tiempo es lineal, un recurso finito. Los monjes benedictinos, que se regían por un horario muy apretado, creían que el diablo buscaba trabajo en las manos ociosas.

¿Cómo educar a un niño a un buen ritmo?
A cada vez más padres el instinto les dice que la escuela no es el mejor lugar para educar a sus hijos. Actualmente, más de un millón de jóvenes estadounidenses están siendo ESCOLARIZADOS EN CASA, 90.000 en Gran Bretaña, 30.000 en Australia y 80.000 en Nueva Zelanda. Es una manera de liberar al niño de la tiranía del horario, de dejarles aprender y vivir a su ritmo. Es decir, permitirles ser lentos.

¿Con buenos resultados?
Las investigaciones demuestran que los niños educados en casa aprenden más rápido y mejor que los alumnos en aulas convencionales. Y también se ha comprobado que tienen mucho éxito en sus estudios superiores. El temor de que su relación social no sea buena en el futuro también es infundado. Los padres que educan a sus hijos en casa establecen contacto con otras familias para compartir la enseñanza, juegos y viajes de estudio. Como avanzan con más rapidez, estos niños disponen de más tiempo libre para afiliarse a clubs.

Para ellos puede que el peligro sea la televisión. 
Ese es un peligro universal. Cada vez más especialistas relacionan la televisión con el déficit de atención. La extrema velocidad visual de la pequeña pantalla ejerce con toda certeza un efecto en los cerebros juveniles. Un vídeo de Pokémon lleno de luces destellante que emitió la televisión japonesa en 1997 causó ataques epilépticos a casi 700 niños. Para protegerse de las demandas, las empresas de software adjuntan a sus juegos advertencias sobre los riegos para la salud que conllevan. En general, creemos que la televisión nos relaja y no es cierto. De media, EN ESPAÑA SE PASAN CUATRO HORAS DIARIAS FRENTE AL TELEVISOR. La tele se ha vuelto el agujero negro del tiempo en la vida moderna, chupa todo el tiempo de ocio y nos deja cansados, hiperestimulados y pobres de tiempo.

Quizá la velocidad sea una manera del propio sistema para tenernos controlados.
Creo que el capitalismo es un sistema muy flexible y que se puede adaptar, aunque el movimiento en defensa de la lentitud implique un cambio cultural muy profundo. Pero cada vez hay más gente que defiende la lentitud, llegar a una masa crítica es cuestión de tiempo.

¿Cuál es el primer paso?
Aceptar que uno vive mejor cuando hace menos. Mirar la agenda y colocar todo lo que hacemos durante la semana en ORDEN DE PRIORIDAD y empezar a cortar desde abajo, lo que no resulta nada difícil, porque llenamos nuestro tiempo de cosas que no son esenciales, lo hacemos por reflejo, porque eso es lo que se hace. El segundo paso es seleccionar los programas de televisión que nos interesan y no encenderla por costumbre. Así le podrá dar más tiempo a las cosas importantes: la comida, las relaciones, el sexo, lo lúdico y la calidad de trabajo.

¿No tiene la sensación que haciendo menos la vida se reduce?
Ese es el miedo, pero la realidad es la contraria: al no estar atrapado en la telaraña de compromisos las cosas empiezan a ocurrir casi de forma sorprendente e inesperada.

¿Y tú?¿Qué tipo de vida eliges vivir?

Vía entrevista: pdf de La Contra de La Vanguardia 6-2-2005
Sitio oficial: Carl Honoré

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En pocas palabras…

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Feldenkrais y Ciencia

Con el desarrollo de su método, Moshé Feldenkrais ha hecho que muchos hallazgos científicos sean fructíferos para la vida cotidiana. Él mismo encontró un eco mixto en su vida en el mundo de la ciencia. Muchos apreciaron su trabajo, incluidas personalidades destacadas como el investigador cerebral Karl Pribram, la antropóloga Margaret Mead y el cibernético Heinz von Föster. Pera otros, lo consideraban un físico que había cruzado la fina línea hacia la irracionalidad, lo que lastimó mucho a Feldenkrais. Los logros prácticos de su método eran innegables, pero siempre ansiaba el reconocimiento oficial del mundo académico.


Comprometidos con la ciencia como método de aprendizaje somático.
La investigación de hoy confirma su creencia de que el aprendizaje orgánico siempre es posible independientemente de la edad. Las teorías sobre la autoorganización de los sistemas están cada vez más en discusión; una visión que ha sido defendida por el ingeniero de cibernética Feldenkrais desde el principio.
La importancia que Feldenkrais atribuye al movimiento está ganando cada vez más seguidores en la investigación psicológica, así como la suposición de que el movimiento necesita un contexto de acción significativo. Las neuronas espejo, que se discuten mucho hoy en día, parecen ser una validación de su hipótesis sobre la importancia de la atención y la imaginación en el aprendizaje y el desarrollo humano.
Feldenkrais se estableció en años posteriores mediante un compromiso intensivo con contemporáneos como Milton Erickson, Ida Rolf, Heinz Jacoba, Gl Gurdjieff, entre otros.

Unidad de cuerpo y mente.
El hecho de que el cuerpo y el alma forman un todo inseparable en la función de la vida, un tema básico en el estudio de Feldenkrais, es confirmado, por ejemplo, por la investigación moderna del cerebro. El neurólogo de renombre internacional A. Damasio demuestra de manera impresionante que cada experiencia, incluído el pensamiento, se remonta a las sensaciones físicas y que hay una influencia mutua.
El aprendizaje cambia al cerebro «hace unos años, ningún investigador cerebral podría imaginar que lo que estamos experimentando podría cambiar la estructura del cerebro. Hoy, la mayoría de ellos están convencidos de que las experiencias de la vida están estructuralmente ancladas en el cerebro». (Gerald Hüther, neurobiólogo).
El aprendizaje altera las conexiones entre las células nerviosas llamadas sinapsis. Aunque esta habilidad es más intensa durante los primeros años de vida, permanece viva durante toda la vida. La capacidad de aprendizaje permanente, basada en la enorme plasticidad del cerebro, es uno de los pilares del método Feldenkrais.
El aprendizaje exitoso ocurre a través del compromiso activo con el medio ambiente. El método Feldenkrais se basa en la forma de expandir sus propias habilidades independientemente de la edad y el uso en situaciones actuales.

Sistemas autoorganizados
Sugerencias importantes para una compresión integral del aprendizaje y el movimiento provienen de la teoría de sistemas. La idea central de esta teoría es que, bajo ciertas condiciones, los sistemas vivos se crean, regulan y mantienen, por lo que no son determinables desde el exterior. Influír en un sistema significa iniciarlo y estimularlo, pero no poder controlarlo.
Los maestros de Feldenkrais no «imponen» una solución por parte de sus alumnos, sino que tratan de comprender la lógica del sistema de sus clientes e iniciar soluciones útiles y sistémicas.
Pramling Samuelsson pudo demostrar en un estudio sueco cuán importantes son los errores y las variaciones para los procesos de aprendizaje exitosos: los niños aprenden a manejar una pelota mejor y más rápido cuando crecen y el peso de la pelota, así como la distancia a la canasta y el ángulo de lanzamiento, cambiaron. «Para adquirir esta habilidad es necesario estar al tanto de todos los aspectos y poder considerarlos al mismo tiempo».

Autoperceptción
Ya en 1949, Feldenkrais enfatizó la importancia central de la propiocepción, es decir, el sentido de autopercepción. Esta evaluación ahora es compartida por numerosos científicos del movimiento.
«Sostengo que un cerebro sin funciones motoras no puede pensar, o al menos que la continuidad de las funciones mentales está garantizada por las funciones del motor apropiadas». (M. Feldenkrais).

El significado del movimiento
La importancia central del movimiento para las funciones cognitivas está cada vez más demostrada por los resultados de distintas investigaciones. El biocibernético H. Cruse cree que es la capacidad de controlar el movimiento lo que permite pensar en organismos complejos. Para realizar una tarea que permita múltiples soluciones y entre las cuales se debe tomar una decisión, el organismo primero debe ser capaz de crear una imagen corporal interna.
Este modelo corporal probablemente sirve no solo para la planificación de movimientos y acciones, sino también para la percepción. Incluso podría ser la base para el surgimiento de la conciencia.

Movimiento en un contexto significativo
Hasta ahora, se pensaba que nuestra corteza cerebral contiene una especie de plano del cuerpo, el llamado homúnculo. El neuropsicólogo Michael Graziano, de la Universidad de Princeton, publicó en la revista «Neuron» un estudio que sugiere que las células nerviosas de la corteza controlan movimientos complejos, como el agarre de un vaso de agua, y no solo los músculos individuales.
Esto confirma la suposición de Feldenkrais de que el movimiento necesita una dirección, un contexto significativo en el que se integra.
Los maestros de Feldenkrais saben que es importante aprender a mirar a su alrededor, a ver realmente algo y no a girar solo como ejercicio físico. La inclusión de una clara intención y dirección de movimiento expande el espacio de movimiento más allá de los límites físicos. En las lecciones de Feldenkrais, los brazos se extienden hacia el techo, la pelvis gira en diales imaginarios, creando las imágenes más diversas imaginables, porque suponemos, y la experiencia de nuestra práctica parece confirmar esta suposición, que solo el movimiento dirigido le dará al sistema nervioso una «óptima» respuesta de movimiento requerida.

Atención e imaginación
«Sin nuestra atención, el cerebro no se mueve. Ya tiene suficientes habilidades útiles para que cambie sin causa». (Anne Pycha, escritora científica)
En el método Feldenkrais, realizar un movimiento sin atención no tiene sentido. No el movimiento como tal, sino la dirección, el refinamiento y la ampliación de la atención constituyen la clave para un cambio sostenible. Para mejorar los movimientos, por lo tanto, a menudo se trabaja solo en la imaginación.
Algunos estudios recientes prueban que esto puede ser incluso más exitoso que la práctica real, incluido uno reciente de la Cleveland Clinic Foundation: el poder de un dedo creció un 35 % por el simple movimiento de la imaginación (Prevention Magazine, abril de 2002).


Por lo tanto, muchas investigaciones nuevas de diversos campos parecen no solo confirmar las hipótesis de Moshé Feldenkrais, sino también mostrar de manera impresionante cuán avanzado estaba en muchos pensamientos de su tiempo.

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Feldenkrais… ¿Felden qué?

Feldenkrais es autoconciencia a través del movimiento.

La autoconciencia en movimiento abre un camino como proceso para el reconocimiento de uno mismo, donde la acción se integra con el pensamiento, la emoción y la percepción.

El encuentro con nuestra esencia nos abre a reconocer el cómo y el por qué de nuestras construcciones, para volver a elegirnos desde las pequeñas formas cotidianas hacia nuevas y desconocidas opciones, con plenitud y libertad.

Somos los diseñadores de nosotros mismos y esto se refleja en la manera de poner en marcha nuestras capacidades, la forma de nuestros vínculos, el ejercicio de ser saludable en las alternativas que la vida nos presenta.

Feldenkrais propone una manera integradora de volver a ser vital a través de un movimiento diferente, sin juicio, sin exigencia, sin estar condicionado a los mandatos que cargamos como estructura histórica y condicionante, para volver al descubrimiento de la primera infancia, curioso y sorprendente.

Así la vida no tendrá el límite de lo que creemos impreso en nosotros para siempre, sino despiertos en la habilidad de existir de acuerdo a nuestros propios sueños.

El dolor, la disfunción, la restricción, las lesiones, se comprenden como resultante de un uso exigido de nuestro cuerpo, muchas veces desconectado de lo que somos en nuestra totalidad.

Explorar, reconocer, conectar, integrar, diferenciar y optar son formas de un nuevo movimiento liberador y poderoso.

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¿Te das prisa «robóticamente» de una cosa a otra?

¿Cómo comenzar a vivir con consciencia?

Los profesores de Feldenkrais a menudo nos recuerdan durante una clase la importancia de ir con lentitud en cada movimiento, para que realmente puedas sentir el efecto de lo que está sucediendo en ti.

El objetivo de cada movimiento es informar a nuestro cuerpo y cerebro. Si nos apresuramos en el próximo movimiento sin dar el tiempo necesario para que el sistema nervioso aprenda de él, entonces es muy fácil caer en la trampa de hacer repeticiones sin sentido.

Los movimientos se convierten rápidamente en un ejercicio “robótico” o mecánico, donde hemos perdido nuestro sentido de la curiosidad, ignoramos nuestros sentidos internos, y como resultado se abandona el potencial para el aprendizaje.

Intenta y sigue siendo curioso a medida que pasa el día de hoy. Toma todo el tiempo necesario para sentir cada nueva variación, observando los efectos a medida que transitas por distintos movimientos.

Date un poco de tiempo para disfrutar de la experiencia antes de volver al “modo robot”.

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ATM

Una propuesta de crecimiento, cambio y evolución










Autoconciencia a través de movimiento

Las tensiones y dolores son una manifestación de la necesidad de cambios en la conexión con nosotros mismos y un diferente enfoque en la interacción con el mundo que nos rodea.

Las limitaciones en el crecimiento y la expansión, por más allá de las dificultades de nuestras capacidades, están fuertemente arraigadas en las creencias que tenemos acerca de nosotros mismos.

Creemos que somos como somos, que estamos destinados a permanecer en el contexto de lo que creemos ser, y vamos anulando así nuevas sensibilidades, sensaciones y percepciones. Nos estacionamos en un marco de pensamiento y movimiento que actúa como un freno al despliegue de nuestras capacidades.

“No pretendo cuerpos flexibles sino cerebros flexibles. El propósito de mi método es devolver a las personas su dignidad humana”.

Moshé Feldenkrais

Para llegar a descubrirnos en un nuevo repertorio de recursos, FELDENKRAIS propone múltiples recorridos:

  • Estar presentes en uno mismo, conectados, en paz, escucha y reconocimiento interno.
  • Desarrollar una agilidad corporal y mental donde esté activa la conciencia.
  • Estar guiados por la exploración y la curiosidad.
  • Habitar el cuerpo y transitar la vida con alegría y optimismo vivencial.
  • Reconocer que los nudos y los enredos que nos habitan son la causa de nuestros patrones de acción y que cambiando, comprendiendo y eligiendo nuevos repertorios somos los autores de un nuevo bienestar.
  • Descubrir que podemos tener un cerebro flexible en un cuerpo inteligente.
  • Comprender que somos los verdaderos educadores de nosotros mismos en el desafío de nuestro tiempo, nuestro espacio y la autovaloración.
  • Contemplar que la imaginación de nuestro potencial ya es una forma de ponerlo en marcha.
  • Percibir que una mirada respetuosa y amorosa hacia nuestro interior también deja saber acerca del respeto y el amor hacia los demás.
  • Poner presente un cuerpo vivo y disponible para nuevos proyectos, sueños y recorridos.

Irma Liberdinsky, pedagoga Feldenkrais.
Acreditada por International Feldenkrais Federation
Paris-2002