
El verano es la temporada para relajarse, disfrutar del sol, la playa y las vacaciones. El regreso a la rutina después de estos meses de distensión y relax puede resultar un tanto desafiante, pero también es un momento idóneo para plantearnos cambios que nos ayuden a alcanzar un estilo de vida más saludable.
A continuación te dejo algunas recomendaciones para hacer una transición suave y saludable hacia el otoño.
Establece una rutina de sueño
Durante el verano, es fácil que los horarios de dormir y despertar se vuelvan más flexibles. Procura desconectarte de pantallas inteligentes por lo menos una hora antes de ir a la cama, así tu cerebro se relajará y comenzará a prepararse para el sueño. Esto ayuda a regular el ritmo circadiano y promueve la producción de melatonina, lo que facilita el inicio del sueño.
Para volver a la rutina, es importante establecer un horario regular de sueño. Intenta acostarte y levantarte a la misma hora todos los días para asegurarte descansar lo suficiente y tener energía durante el día.
Alimentación equilibrada
Después de los excesos gastronómicos del verano, es importante volver a construir hábitos que promuevan una alimentación equilibrada y saludable.
Aumenta el consumo de frutas y verduras de temporada, evita los alimentos procesados y opta por comidas caseras. Además asegúrate de mantenerte hidratado bebiendo suficiente agua a lo largo del día (lo optimo sería beber entre 2 y 3 litros al día).
Mantente activo
Elige una actividad física que te ayude a conectar contigo y puedas realizar todas las semanas. Busca algo que te motive: salir a pasear, bailar, practicar yoga o apuntarte a clases de Feldenkrais.
La actividad física es beneficiosa para reducir el estrés y combatir enfermedades. Además nos ayuda a mejorar el estado de ánimo, ya que se estimulan factores químicos en el cerebro que provocan que nos sintamos más felices y relajados. Y si consigues hacerla de forma regular será más sencillo conciliar el sueño y que el descanso sea más profundo.
Cuida tu mente
La vuelta a la rutina puede generar estrés y ansiedad. Dedica tiempo para cuidar tu mente y ordenar tus pensamientos. Busca una actividad que te relaje. La meditación, la lectura, los paseos al aire libre o la práctica de algún hobbie pueden ser excelentes opciones para encontrar tranquilidad y equilibrio mental.
Organiza tu agenda
Después de unas vacaciones relajantes es importante organizarse y establecer metas claras. Esto te ayudará a aprovechar mejor tu tiempo y tomar conciencia de cómo distribuyes tus tareas y compromisos, pero hazlo con cuidado ya que es muy fácil poner toda la atención fuera de nosotros.
Puedes hacer una lista de tareas estableciendo tus prioridades, pero recuerda tenerte en cuenta y dejar un tiempo para tí. Como decía C.G. Jung: «Quien mira hacia fuera, sueña. Quien mira hacia dentro, despierta.»
Encontrar la manera de mantenerte en un constante equilibrio y lograr tus metas sin abrumarte es clave para evitar estados de estrés.
Y recuerda
La vida es movimiento. La vida es un proceso. Incrementa la calidad de ese proceso e incrementarás la calidad de la vida misma.
M. Feldenkrais
